martes, 30 de julio de 2013

Nota publicada en la web de AUSAJ


Pues, en primer lugar, porque para imputar penalmente no bastan meras sospechas. Son precisas pruebas, o cuanto menos indicios de su responsabilidad criminal.

El hallazgo de tales pruebas o indicios debe ser resultado de la investigación judicial, pública, sujeta a la coacción legítima del órgano judicial competente. Puede haber casos en que tales pruebas -o indicios- pueden ser aportados por los particulares, pero en la generalidad de los casos, tales elementos deberán ser obtenidos por medio de la autoridad judicial.

En el caso que nos ocupa, hemos de realizar una primera distinción:

1.- El Maquinista: Sin duda alguna, estamos ante una probable negligencia profesional del maquinista, que deberá pechar con las culpas que, tras la investigación judicial y, en su caso, el correspondiente Juicio Oral, además del resultado de los eventuales recursos, le puedan ser impuestas.

2.- En cuanto a ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias), su responsabilidad se nos antoja más débil. Su función es la del administrador que pone a disposición de los Operadores Ferroviarios (en el caso examinado, RENFE) las infraestructuras viarias y, sobre todo, de Seguridad. Pero son los Operadores Ferroviarios quienes deciden que infraestructuras de seguridad serán operativas en un determinado trayecto.

Y ADIF, al parecer, disponía en las infraestructuras de autos de los sistemas de seguridad ASFA y ERTMS nº 1, si bien podría suceder que el segundo no estuviese disponible en los últimos kilómetros del trayecto fatídico, mientras el primero si lo estaría.

3.- RENFE es la operadora que decidió que el Alvia siniestrado viajase sin sistemas de seguridad durante el trayecto de Ourense a Santiago, al decidir no homologar -durante el año y medio de operatividad de la linea- los sistemas de seguridad con los que contaban tanto la infraestructura como el propio Alvia; no homologados, resultaban inutilizables. Y lo que es más relevante, de haber sido utilizados, con toda probabilidad, la tragedia se habría evitado; así como el riesgo sufrido por los pasajeros y personal del trayecto durante este año y medio.

4.- Por fin, los responsables del Ministerio del ramo involucrados en la contratación del trazado ferroviario y sus sistemas de seguridad. O lo que es lo mismo, Pepiño Blanco y Anita Pastor. Se da la particularísima casualidad de ser, ambos, gallegos.

El primero fue el responsable de poner en servicio la linea que, durante este año y medio puso en constante peligro las vidas de miles y miles de pasajeros que, inocentemente confiaban en la seguridad de la "Alta Velocidad Gallega" (o "Velocidad Alta", como se prefiera llamar, si bien "Alta Velocidad" es lo que para todos había hasta el pasado día 24 de julio), confianza que, por ignorancia inducida, continuó incluso después de consumarse la previsible tragedia; desencadenada por un fallo humano, quizás; pero precisamente los sistemas de seguridad están determinados a evitar las consecuencias dañinas del siempre posible, y a menudo no evitable, fallo humano.

La segunda fue responsable -por su permanente desidia- de que el riesgo evidente se tornare finalmente en tragedia.

5.- Lo que, sin embargo, parece pasar desapercibido, es la responsabilidad del órgano de contratación de la infraestructura ferroviaria en cuestión, lo que incluye sus sistemas operativos de seguridad. Hablo, desde luego, de los famosos sobres de Bárcenas; pero lo hago sin dudar ni por un instante que el partido de Pepiño también tenía -y tiene-su propio sistema de coimas y financiación delictiva; y no meramente ilegal.

Si las contrataciones administrativas -como es incuestionable- rebosan de corrupción y a menudo  constituyen delitos en si mismas, las circunstancias del caso -a la espera de los resultados de la investigación judicial, a la que desde AUSAJ nos proponemos apoyar-, nos llevan a concluir que han de ser investigadas, como mínimo, las siguientes circunstancias:

a) Redacción de los pliegos de condiciones -generales y particulares- rectores de la contratación administrativa de la construcción y puesta en servicio, así como del mantenimiento, de las infraestructuras ferroviarias en cuestión. Todos sabemos que es aquí donde comienzan los amaños de la contratación delictiva; que lo es, aunque haya que probarlo en cada caso, con las consiguientes dificultades de hecho que tal probanza conlleva, más en este tipo de casos, en que la actuación judicial precisa del máximo rigor y de la mayor fortaleza, dadas las prerrogativas y amplias posibilidades de reacción que son propias del Gobierno de la nación.

b) Procedimiento de contratación (plicas, ofertas, estudios, propuestas, adjudicaciones, requerimientos -normativos o no- de seguridad, Procedimientos de actuación, reglamentos de servicio, actuaciones -sobre todo a nivel internacional- en casos similares, etc).

c) Modificaciones del proyecto inicial con sus causas y fundamentos. Así en el caso analizado, como mínimo, habrán de aclararse cumplidamente dos cuestiones esenciales: de un lado, la relativa al cambio de trazado que dio lugar a la famosa y trágica curva en que tuvo lugar el siniestro, y de otra parte, aunque en relación  inescindible con el punto anterior, las determinaciones de Seguridad Técnica finalmente ejecutadas.

Todo ello presenta una alta dificultad técnica; por ello los juristas precisamos de peritos, que no son sino técnicos, en este caso, ingenieros principalmente, que puedan ilustrar a las partes y al juzgador en relación a tales aspectos, que sobrepasan ampliamente nuestros conocimientos, cuestiones que, evidentemente, no son propias de nuestra formación académica.

O dicho de otro modo: en AUSAJ necesitamos de toda la ayuda que nos podáis brindar. Hemos de depurar responsabilidades, evitando la impunidad de los responsables de tantas muertes y lesiones, así como del riesgo que inocentemente corrimos durante este último año y media todos los usuarios del trayecto en cuestión. Para que no se vuelva a repetir.

El amparo de la corrupción lo constituye la sensación de impunidad de los corruptos. Con eso hemos de acabar.

Gracias por vuestra atención.

Jesús Díaz Formoso
Abogado

Presidente de AUSAJ

jueves, 27 de junio de 2013

No hay democracia sin justicia. No hay justicia sin independencia judicial.


¿Ha vencido la justicia?

En su artículo 1, la Constitución Española de 1978 definió tres pilares sobre los que construir nuestro futuro país. Un trípode refrendado mayoritariamente por los españoles con su voto sobre el que apoyar la construcción de un estado diferente:

“1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.”

Aquel esperanzador texto, abría la puerta a un modelo de cooperación, de búsqueda del bienestar y la igualdad (social), en el ámbito de una sociedad capaz de decidir y responsabilizarse de su futuro (democrático) y amparado todo en el marco de unas leyes que nos obligarían a todos por igual y con una reconocida separación de poderes que dotaría de los medios necesarios para salvaguardar el perfecto funcionamiento de los engranajes de esta, entonces novedosa maquinaria, que se ponía en nuestras manos.

35 años después, una crisis en cuyas causas todos, incluso desde el prisma de las más alejadas diferencias ideológicas, estamos de acuerdo, aunque podamos discrepar luego en cuanto a sus culpables, ha carcomido sin piedad el sentido social de nuestra carta magna, rindiendo el bienestar de la población y supeditando nuestra norma fundamental, al mandato imperativo de la Comisión Europea, El Banco Central Europeo y El Fondo Monetario Internacional que nos obligan a un incomprensible suicidio social ante el que sólo nos quedaría como respuesta más democracia y el ejercicio del derecho.

Pero cuando los ciudadanos pedimos a nuestros representantes que detengan con urgencia esta sangría que ya nadie soporta, y a pesar de que todas las encuestas indican el desmoronamiento del apoyo a nuestro parlamento actual, nuestros diputados se amparan en una mayoría absoluta que en unas elecciones convocadas hoy ya no tendrían, lo que hace muy dudoso y deslegitima el poder democrático de nuestro gobierno actual e incluso de la composición al completo de nuestra cámara baja.

Dilapidado el sentido social, cuestionado el valor democrático de quienes nos representan, y aderezado todo con el amargo sabor de la corrupción que parece haberse generalizado en nuestras instituciones, el único baluarte que le queda como refugio al ciudadano es el derecho.

Sin embargo, quienes hoy nos dirigen, sean quienes sean, no parecen tener la más mínima intención de dejarse amedrentar por ninguna ley que les incomode y no tienen recato en utilizar todos los medios a su alcance para entorpecer la encomiable labor de aquellos jueces que, en un ejercicio de coraje en defensa de su independencia, plantan cara a la corrupción en lo que parece ser hoy la “intrepidez” de llevar a efecto la máxima constitucional de que la justicia es igual para todos.

Es por eso que nosotros, los representados, aquellos a los que nuestra constitución vigente atribuye el origen de la soberanía, manifestamos nuestra admiración y apoyo absoluto a aquellos jueces que ejercen su profesión con valentía, con rigor, con transparencia, con independencia y con un gran sentido de la responsabilidad, poniendo en juego incluso sus carreras en defensa de la única arma que podemos ya esgrimir: nuestro derecho a pedir justicia. Ellos son el único pilar que sustenta hoy ya nuestro sueño democrático. 

Artículo recomendado: Pero no pasa nada, de Lucía Etchebarría

domingo, 16 de junio de 2013

Contestando a Juan Moreno

Juan Moreno, periodista del semanario Alemán  Der Spiegel ha publicado un, aparentemente controvertido artículo en su revista, en el que manifiesta abiertamente su opinión sobre nuestro país. Y digo aparentemente porque han sido muchos los comentarios que ha suscitado y, desde luego, no todos buenos, sin embargo me sigue extrañando el desmesurado rechazo que algunos demuestran cuando les tocan el orgullo patrio que luego sólo enarbolan cuando nuestra selección de fútbol juega algún partido "importante". Parece que muchos hacen suyo aquello de: "a usted ni se le ocurra hablar mal de mi país que de mi país ya hablo mal yo".

En esta España, en la que todos queremos que los demás cumplan las normas y que nos dejen a nosotros las excepciones, no es habitual cargar las tintas para defenderse de un "ataque" pero, ¿es este artículo un ataque? 

Hay que decir, porque creo que muchos no lo saben, que Juan Moreno es español, aunque trabaje para un medio alemán.

Vamos a desmenuzar un poco algunos de sus contenidos.

-       España tiene los políticos que se merece.
Sin duda. Nuestro empeño en delegar responsabilidades siempre en el otro ha consolidado una clase política a la que culpamos de todos nuestros males pero a la que seguimos votando como autómatas cada cuatro años porque: "Si no votas no tienes derecho a quejarte"

-       Ni un solo político español ha dado un golpe para hacerse con el poder.
Cierto, pero no desprecies las iniciativas populares que, aunque con poco éxito, han demostrado que muchos no estamos aborregados.

-        Estoy harto del gimoteo en los cafés, del despotrique sobre Merkel, sobre Europa, ya no lo soporto más.
Coincido. Quitar a un español el derecho a quejarse sería como quitarle a un alemán la cerveza. Ademas, ¿acaso no votamos cada cuatro años precisamente para eso? Al menos esa es la democracia que nos han vendido hasta ahora. Quizá habría que ir pensando en hacer cambios ¿no os parece?

-       Cuando la música todavía sonaba en la gran fiesta española, nadie se interesaba por Merkel.
Cierto pero, no olvides que, en la gran fiesta española, quien puso la comida, la bebida, la música y el confeti fue en buena parte Alemania. Nuestra única culpa ha sido no haber sabido decir: “no gracias”.

-       España es un país en el que los políticos de los pueblos ganan elecciones porque traen grupos de música populares a las fiestas o porque les ponen nombres a las calles sobre los que las comunidades no pueden ni hablar.
No todos pero también es cierto. En Alemania se ganan elecciones diciendo que la culpa de todo la tienen Portugal, Irlanda, Grecia y España pero, al menos se dimite cuando a uno le pillan que ha copiado su tesis doctoral, aunque no cuando uno se gasta cientos de millones en fabricar drones que no podrán volar.

-        Un país en el que hasta los conventos le pagan en negro al jardinero.
Cierto. Y también algunas empresas empiezan a trabajar mayoritariamente en negro para poder simular pérdidas y echar así a la mayor parte de sus trabajadores más veteranos a bajo coste. Todo gracias a la reforma laboral del PP instada también por Alemania.

-       Un país en el que hay pueblos, como el de mis padres, en el que la mayoría de los habitantes o trabajan en negro, o no pagan impuestos como deben o le deben su empleo a los amigos políticos.
Totalmente de acuerdo, que eso se de también en otros países, no nos excusa como pueblo. Somos un país patriota de boquilla hasta que nos tocan la cartera.


En resumen, cuánto mejor no nos iría a todos, alemanes y españoles, si en vez de mirar la paja en el ojo ajeno, empezáramos a ver la viga en el propio.