No somos optimistas ni pesimistas. Hace tiempo que dejamos de ver el vaso medio lleno o medio vacío. Para nosotros sólo es un vaso con un líquido dentro. Nuestro marchito idealismo sigue conservando sus raíces intactas: sí, las cosas son como son, pero con voluntad, podrían ser de otra manera.
viernes, 30 de agosto de 2013
¿Quiénes somos?
Teófilo Calvo responde a la pregunta más difícil con la respuesta más fácil.
martes, 30 de julio de 2013
Nota publicada en la web de AUSAJ
Pues, en primer lugar, porque para imputar penalmente no
bastan meras sospechas. Son precisas pruebas, o cuanto menos indicios de su
responsabilidad criminal.
El hallazgo de tales pruebas o indicios debe ser resultado de
la investigación judicial, pública, sujeta a la coacción legítima del órgano
judicial competente. Puede haber casos en que tales pruebas -o indicios- pueden
ser aportados por los particulares, pero en la generalidad de los casos, tales
elementos deberán ser obtenidos por medio de la autoridad judicial.
En el caso que nos ocupa, hemos de realizar una primera
distinción:
1.- El Maquinista: Sin duda alguna, estamos ante una probable
negligencia profesional del maquinista, que deberá pechar con las culpas que,
tras la investigación judicial y, en su caso, el correspondiente Juicio Oral,
además del resultado de los eventuales recursos, le puedan ser impuestas.
2.- En cuanto a ADIF (Administrador de Infraestructuras
Ferroviarias), su responsabilidad se nos antoja más débil. Su función es la del
administrador que pone a disposición de los Operadores Ferroviarios (en el caso
examinado, RENFE) las infraestructuras viarias y, sobre todo, de Seguridad.
Pero son los Operadores Ferroviarios quienes deciden que infraestructuras de
seguridad serán operativas en un determinado trayecto.
Y ADIF, al parecer, disponía en las infraestructuras de autos
de los sistemas de seguridad ASFA y ERTMS nº 1, si bien podría suceder que el
segundo no estuviese disponible en los últimos kilómetros del trayecto
fatídico, mientras el primero si lo estaría.
3.- RENFE es la operadora que decidió que el Alvia
siniestrado viajase sin sistemas de seguridad durante el trayecto de Ourense a
Santiago, al decidir no homologar -durante el año y medio de operatividad de la
linea- los sistemas de seguridad con los que contaban tanto la infraestructura
como el propio Alvia; no homologados, resultaban inutilizables. Y lo que es más
relevante, de haber sido utilizados, con toda probabilidad, la tragedia se
habría evitado; así como el riesgo sufrido por los pasajeros y personal del
trayecto durante este año y medio.
4.- Por fin, los responsables del Ministerio del ramo
involucrados en la contratación del trazado ferroviario y sus sistemas de
seguridad. O lo que es lo mismo, Pepiño Blanco y Anita Pastor. Se da la
particularísima casualidad de ser, ambos, gallegos.
El primero fue el responsable de poner en servicio la linea
que, durante este año y medio puso en constante peligro las vidas de miles y
miles de pasajeros que, inocentemente confiaban en la seguridad de la
"Alta Velocidad Gallega" (o "Velocidad Alta", como se
prefiera llamar, si bien "Alta Velocidad" es lo que para todos había
hasta el pasado día 24 de julio), confianza que, por ignorancia inducida,
continuó incluso después de consumarse la previsible tragedia; desencadenada
por un fallo humano, quizás; pero precisamente los sistemas de seguridad están
determinados a evitar las consecuencias dañinas del siempre posible, y a menudo
no evitable, fallo humano.
La segunda fue responsable -por su permanente desidia- de que
el riesgo evidente se tornare finalmente en tragedia.
5.- Lo que, sin embargo, parece pasar desapercibido, es la
responsabilidad del órgano de contratación de la infraestructura ferroviaria en
cuestión, lo que incluye sus sistemas operativos de seguridad. Hablo, desde
luego, de los famosos sobres de Bárcenas; pero lo hago sin dudar ni por un
instante que el partido de Pepiño también tenía -y tiene-su propio sistema de
coimas y financiación delictiva; y no meramente ilegal.
Si las contrataciones administrativas -como es
incuestionable- rebosan de corrupción y a menudo constituyen delitos en si mismas, las
circunstancias del caso -a la espera de los resultados de la investigación
judicial, a la que desde AUSAJ nos proponemos apoyar-, nos llevan a concluir
que han de ser investigadas, como mínimo, las siguientes circunstancias:
a) Redacción de los pliegos de condiciones -generales y
particulares- rectores de la contratación administrativa de la construcción y
puesta en servicio, así como del mantenimiento, de las infraestructuras
ferroviarias en cuestión. Todos sabemos que es aquí donde comienzan los amaños
de la contratación delictiva; que lo es, aunque haya que probarlo en cada caso,
con las consiguientes dificultades de hecho que tal probanza conlleva, más en
este tipo de casos, en que la actuación judicial precisa del máximo rigor y de
la mayor fortaleza, dadas las prerrogativas y amplias posibilidades de reacción
que son propias del Gobierno de la nación.
b) Procedimiento de contratación (plicas, ofertas, estudios,
propuestas, adjudicaciones, requerimientos -normativos o no- de seguridad,
Procedimientos de actuación, reglamentos de servicio, actuaciones -sobre todo a
nivel internacional- en casos similares, etc).
c) Modificaciones del proyecto inicial con sus causas y
fundamentos. Así en el caso analizado, como mínimo, habrán de aclararse
cumplidamente dos cuestiones esenciales: de un lado, la relativa al cambio de
trazado que dio lugar a la famosa y trágica curva en que tuvo lugar el
siniestro, y de otra parte, aunque en relación
inescindible con el punto anterior, las determinaciones de Seguridad
Técnica finalmente ejecutadas.
Todo ello presenta una alta dificultad técnica; por ello los
juristas precisamos de peritos, que no son sino técnicos, en este caso,
ingenieros principalmente, que puedan ilustrar a las partes y al juzgador en
relación a tales aspectos, que sobrepasan ampliamente nuestros conocimientos,
cuestiones que, evidentemente, no son propias de nuestra formación académica.
O dicho de otro modo: en AUSAJ necesitamos de toda la ayuda
que nos podáis brindar. Hemos de depurar responsabilidades, evitando la
impunidad de los responsables de tantas muertes y lesiones, así como del riesgo
que inocentemente corrimos durante este último año y media todos los usuarios
del trayecto en cuestión. Para que no se vuelva a repetir.
El amparo de la corrupción lo constituye la sensación de
impunidad de los corruptos. Con eso hemos de acabar.
Gracias por vuestra atención.
Jesús Díaz Formoso
Abogado
Presidente de AUSAJ
jueves, 27 de junio de 2013
No hay democracia sin justicia. No hay justicia sin independencia judicial.
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| ¿Ha vencido la justicia? |
En su artículo 1, la Constitución Española de 1978 definió tres pilares sobre los que construir nuestro futuro país. Un trípode refrendado mayoritariamente por los españoles con su voto sobre el que apoyar la construcción de un estado diferente:
“1. España
se constituye en un Estado social y democrático de Derecho,
que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad,
la justicia, la igualdad y el pluralismo político.”
Aquel
esperanzador texto, abría la puerta a un modelo de cooperación, de búsqueda del
bienestar y la igualdad (social), en el ámbito de una sociedad capaz de decidir
y responsabilizarse de su futuro (democrático) y amparado todo en el marco de
unas leyes que nos obligarían a todos por igual y con una reconocida separación
de poderes que dotaría de los medios necesarios para salvaguardar el perfecto
funcionamiento de los engranajes de esta, entonces novedosa maquinaria, que se
ponía en nuestras manos.
35 años
después, una crisis en cuyas causas todos, incluso desde el prisma de las más
alejadas diferencias ideológicas, estamos de acuerdo, aunque podamos discrepar
luego en cuanto a sus culpables, ha carcomido sin piedad el sentido social de
nuestra carta magna, rindiendo el bienestar de la población y supeditando
nuestra norma fundamental, al mandato imperativo de la Comisión Europea, El
Banco Central Europeo y El Fondo Monetario Internacional que nos obligan a un
incomprensible suicidio social ante el que sólo nos quedaría como respuesta más
democracia y el ejercicio del derecho.
Pero cuando
los ciudadanos pedimos a nuestros representantes que detengan con urgencia esta
sangría que ya nadie soporta, y a pesar de que todas las encuestas indican el
desmoronamiento del apoyo a nuestro parlamento actual, nuestros diputados se
amparan en una mayoría absoluta que en unas elecciones convocadas hoy ya no
tendrían, lo que hace muy dudoso y deslegitima el poder democrático de nuestro
gobierno actual e incluso de la composición al completo de nuestra cámara baja.
Dilapidado
el sentido social, cuestionado el valor democrático de quienes nos representan,
y aderezado todo con el amargo sabor de la corrupción que parece haberse
generalizado en nuestras instituciones, el único baluarte que le queda como
refugio al ciudadano es el derecho.
Sin embargo,
quienes hoy nos dirigen, sean quienes sean, no parecen tener la más mínima
intención de dejarse amedrentar por ninguna ley que les incomode y no tienen
recato en utilizar todos los medios a su alcance para entorpecer la encomiable labor
de aquellos jueces que, en un ejercicio de coraje en defensa de su
independencia, plantan cara a la corrupción en lo que parece ser hoy la
“intrepidez” de llevar a efecto la máxima constitucional de que la justicia es
igual para todos.
Es por eso
que nosotros, los representados, aquellos a los que nuestra constitución
vigente atribuye el origen de la soberanía, manifestamos nuestra admiración y
apoyo absoluto a aquellos jueces que ejercen su profesión con valentía, con
rigor, con transparencia, con independencia y con un gran sentido de la
responsabilidad, poniendo en juego incluso sus carreras en defensa de la única
arma que podemos ya esgrimir: nuestro derecho a pedir justicia. Ellos son el
único pilar que sustenta hoy ya nuestro sueño democrático.
domingo, 16 de junio de 2013
Contestando a Juan Moreno
Juan Moreno, periodista del semanario Alemán Der Spiegel ha publicado un, aparentemente controvertido artículo en su revista, en el que manifiesta abiertamente su opinión sobre nuestro país. Y digo aparentemente porque han sido muchos los comentarios que ha suscitado y, desde luego, no todos buenos, sin embargo me sigue extrañando el desmesurado rechazo que algunos demuestran cuando les tocan el orgullo patrio que luego sólo enarbolan cuando nuestra selección de fútbol juega algún partido "importante". Parece que muchos hacen suyo aquello de: "a usted ni se le ocurra hablar mal de mi país que de mi país ya hablo mal yo".
En esta España, en la que todos queremos que los demás cumplan las normas y que nos dejen a nosotros las excepciones, no es habitual cargar las tintas para defenderse de un "ataque" pero, ¿es este artículo un ataque?
Hay que decir, porque creo que muchos no lo saben, que Juan Moreno es español, aunque trabaje para un medio alemán.
Vamos a desmenuzar un poco algunos de sus contenidos.
-
España tiene los políticos que se
merece.
Sin duda. Nuestro empeño en delegar responsabilidades siempre en el otro ha consolidado una clase política a la que culpamos de todos nuestros males pero a la que seguimos votando como autómatas cada cuatro años porque: "Si no votas no tienes derecho a quejarte"
-
Ni un solo político español ha dado un golpe para
hacerse con el poder.
Cierto, pero no desprecies las iniciativas populares que, aunque
con poco éxito, han demostrado que muchos no estamos aborregados.
-
Estoy harto del gimoteo en los cafés, del
despotrique sobre Merkel, sobre Europa, ya no lo soporto más.
Coincido. Quitar a un español el derecho a quejarse sería como quitarle a un alemán la cerveza. Ademas, ¿acaso no votamos cada cuatro años precisamente para eso? Al menos esa es la democracia que nos han vendido hasta ahora. Quizá habría que ir pensando en hacer cambios ¿no os parece?
-
Cuando la música todavía sonaba en
la gran fiesta española, nadie se interesaba por Merkel.
Cierto pero, no olvides que, en la gran fiesta española, quien
puso la comida, la bebida, la música y el confeti fue en buena parte Alemania.
Nuestra única culpa ha sido no haber sabido decir: “no gracias”.
No todos pero también es cierto. En Alemania se ganan elecciones
diciendo que la culpa de todo la tienen Portugal, Irlanda, Grecia y España pero, al menos se dimite cuando a uno le pillan que ha copiado su tesis doctoral, aunque no cuando uno se gasta cientos de millones en fabricar drones que no podrán volar.
-
Un país en el que hasta los conventos le pagan
en negro al jardinero.
Cierto. Y también algunas empresas empiezan a trabajar
mayoritariamente en negro para poder simular pérdidas y echar así a la mayor
parte de sus trabajadores más veteranos a bajo coste. Todo gracias a la reforma
laboral del PP instada también por Alemania.
-
Un país en el que hay pueblos, como
el de mis padres, en el que la mayoría de los habitantes o trabajan en negro, o
no pagan impuestos como deben o le deben su empleo a los amigos políticos.
Totalmente de acuerdo, que eso se de también en otros países, no
nos excusa como pueblo. Somos un país patriota de boquilla hasta que nos tocan
la cartera.
En resumen, cuánto mejor no nos iría a todos, alemanes y
españoles, si en vez de mirar la paja en el ojo ajeno, empezáramos a ver la
viga en el propio.
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