jueves, 9 de mayo de 2013

¿Paralogismo o sofisma?



Señor Rodríguez Braun, voy a confesarle una cosa. Hace tiempo que, camino desorientado entre ideologías, teorías políticas y modelos económicos sin encontrar aquel que satisfaga mi pragmática razón al completo. Amo demasiado la verdad, como para poder echar el ancla en ninguna corriente concreta y la libertad, como para convertirme en adocenado borrego de ninguna causa.

Mi acercamiento al liberalismo se asemeja al de la mosca a un tarro de miel. Entenderá usted que, la acepción principal de la palabra es demasiado tentadora como para desdeñarla pero, como ser racional que soy, el dulce olor que me atrae a ella, choca bruscamente con el tarro de cristal en el que ustedes la envasan, y le aseguro que el suyo es uno de los tarros de mayor grosor con los que me he encontrado hasta la fecha.

Por lo que he visto en otras intervenciones suyas, conferencias, entrevistas, debates radiofónicos, etc. Tiene usted una marcada tendencia, no sé si natural o aprendida, a demoler aquello que se opone a su forma de entender la economía en particular y la sociedad en general y partiendo, siempre según su opinión, de un profundo respeto, llama estupideces o bobadas a las ideas ajenas que usted analiza con unas polícromas gafas de sol que adaptan su color al del enemigo para hacerlo desaparecer.

Se diría que, en lugar de construir usted su propia casa y tratar de que los demás la admiren, optara primero por arrasar demoledoramente la urbanización entera sin dejar nada en pie para que sus interlocutores partan de la base de que todo lo demás es malo y una vez convencidos, no les quedase más remedio que aceptar que el único edificio posible es el suyo.

Comienza usted esta intervención diciendo lo siguiente:
“Se dice que el estado tiene que intervenir porque, como decimos los economistas, hay un problema de información asimétrica.” No he podido ver la intervención al completo así que daré por hecho que ese “Se dice” tiene un sujeto real y no elíptico como da a entender este corte. Lo que está haciendo usted es un planteamiento de la cuestión que va a demoler a continuación.  Repito que por desconocer el resto de la charla, no puedo saber tampoco a qué economistas hace usted referencia que, según usted sostienen que “el estado debe intervenir porque la información es asimétrica” no dudo que los haya, puesto que sé de su envidiable capacidad para devorar libros en minutos, pero echo de menos sus nombres, simplemente para completar mejor la información.

Su siguiente paso consiste en enseñar la bola de demoliciones y para ello un médico es un ejemplo perfecto. No hay nada más asimétrico que una conversación entre médico y paciente y eso lo entiende todo el mundo pero... ¿conoce algún caso en el que el estado haya intervenido en tales conversaciones? ¿Acaso en algún país debe el paciente pasar un cursillo preparatorio antes de ir a una consulta?

Claro, por supuesto que la información es asimétrica entre cliente y abogado o arquitecto o economista. En cualquier servicio que yo demande por desconocimiento, la información entre el que lo ofrece y yo es asimétrica siempre. Pero si yo soy médico y acudo a un colega porque no puedo operarme a mí mismo, ahí la información es simétrica, valoraciones individuales aparte claro está. De modo que recomiendo evitar el uso de la palabra “siempre”, aunque le confiere a usted una autoridad de cara al público que en mi opinión nadie con una vanidad saneada debería arrogarse dado el postulado socrático de que todos ignoramos algo.

Para los menos avezados, les diré que en economía, se da “información asimétrica” cuando, por ejemplo yo vendo mi finca rústica por 10.000€ y usted que la compra, sabe algo que yo ignoro, que debajo de ella hay una mina de oro que la hace de un valor incalculable. Aquellos de ustedes que piensen en esta transacción desde el punto de vista del vendedor, dirán: “es injusto” pero los que se sitúen del lado del comprador afirmarán: “un tío listo sí señor”, sin embargo, ambos convendrán conmigo que esto no tiene mucho que ver con la relación médico paciente o abogado representado.

Nada tiene que ver pues la bola con la construcción a demoler pero, no se puede negar que es una herramienta perfecta para destruir.

Ahora llega el momento más importante, empezamos a zarandear la bola.

“En una sociedad libre, la propia sociedad establece mecanismos mediante los cuales la información asimétrica es aprovechada por todas las partes, no por la persona que solamente la posee.
Digamos:
Voy a comprar el pan y la barra de pan me sabe mal, para qué deciros si está envenenada, para qué deciros... el panadero va a tener problemas eh. ¿Por qué? Porque hay otro en la otra esquina.”

Estamos a punto de dar el golpe de gracia a la favela del mercado intervenido.

Verán. Existe una máxima latina en economía que aplasta todo lo que pueda estorbar en una ecuación y que ya mencioné en algún artículo anterior: “Cæterīs pāribus”, es decir, permaneciendo invariable todo lo demás.
Esta máxima causa estragos en la mente de los economistas porque les permite no tener en cuenta selectivamente lo que no convenga a sus intereses.

Usted, Señor Braun, acaba de colocar dos panaderías en una pequeña urbanización de 100 viviendas alejada 100km del centro comercial más cercano pero, aún admitiéndolo como posible, ¿qué pasa si el pan de las dos panaderías sabe mal porque el problema está en el agua de la traída que ha sido contaminada por unos vertidos legales que la factoría de una multinacional recién instalada, evacua al río una vez por semana? ¿qué pasa si la dirección de la empresa decide libremente compensar al pueblo regalándole a diario a cada ciudadano una barra de pan que trae en una furgoneta desde una prestigiosa panadería de la capital?

¿Le sirve como ejemplo de información asimétrica? ¿Y como ejemplo de mercado libre?

Tranquilo, no penalizaremos a la multinacional por monopolio, como le he oído decir a usted en cierta ocasión,” eso sería castigar el éxito”. Además, en una "sociedad libre", los panaderos pueden libremente cerrar sus panaderías y montar libremente una charcutería dado que, al aumentar el consumo de pan, aumentará seguramente también el de embutido. Y si no, también pueden recurrir a eso que se conoce últimamente como: “movilidad externa” y marcharse libremente a otra ciudad u otro país.

¿Queda claro cómo se impide que la asimetría “sea motivo de abuso”?

Se acerca el momento final.

Aumentemos el peso de la bola con algo que todo el mundo comprenda sin pensar y acepte sin rechistar: vamos a meter algo de fútbol. Eso tocará la fibra sensible de todos y, si les arranca una sonrisa, la chabola quedará definitivamente destruida en la mente del auditorio.

Aprovechemos para dejar grabado a fuego el mensaje más importante de todos: “la competencia es buena”.

Ponemos cara de bruja maléfica y decimos: “hay que educar a los niños en la cooperación, no en la competencia porque la competencia es mala”.
“Si algún día, todo esto de los derechos sociales que hemos venido hablando a lo largo de esta tarde se aplicara al futbol, entonces los equipos pobres, tendría porterías muy pequeñas y el Real Madrid y el Barcelona tendría unas porterías enooooormes”

En esto tiene razón Don Carlos. En realidad no sé ni por qué en algunos deportes existen las categorías. En una competencia perfecta, tendría que poder batirse en un rin un peso pluma con un peso superpesado. Quizá así, el más fuerte, por el "mecanismo" de los vasos comunicantes, podría pasar su información asimétrica al otro y ambos podrían aprovecharla gracias a esos mecanismos de control que se establecen de forma automática al saltar al cuadrilátero.

Por mi parte, ya le he dicho a los chicos del equipo de traineras que a partir de ahora cada uno reme lo más rápido que pueda, que eso de cooperar no les llevará a la victoria, y que si la embarcación empieza a dar giros, la culpa será del timonel que pretende regular este mercado de competencia perfecta.

Salud Don Carlos. Por el momento, seguiré comprándome mi propia miel y abriéndome el tarro para untarla en el delicioso pan de una cualquiera de las seis panaderías cercanas a mí casa. Sin embargo, le cedo a usted el honor de contestar a la pregunta del título: ¿Paralogismo o sofisma? Esa respuesta, sólo usted la conoce.


Enlace relacionado:
El truco explicado o cómo un niño puede ser esclavo de su propia libertad.


¿Qué es el fracaso escolar?


Comparecencia de Mª Ángeles Llorente, profesora de Matemáticas y Ciencias de la Naturaleza del IES Hoya de Buñol en la "Comisión especial no permanente de estudio de las técnicas y actuaciones para mejorar el rendimiento escolar y las posibilidades de ocupación de los jóvenes." Cortes Valencianas.





miércoles, 24 de abril de 2013

miércoles, 17 de abril de 2013

“25A - Asedia el Congreso”: ¿CONSENSO O IMPOSICIÓN?

Por Jesús Díaz Formoso (Abogado)

            La anterior Convocatoria realizada por ¡En Pié!: “25-S, Ocupa el Congreso”, supuso un punto de inflexión verdaderamente histórico. Será a partir de esa fecha que la expresión “Proceso Constituyente” adquiere carta de naturaleza para la generalidad de la ciudadanía. La Constitución del 78 ha dejado de ser el sagrado altar ante el que se sacrifican nuestras vidas.

            La Constitución del 78 fue fruto del “consenso”. Fruto envenenado, en cuyo corazón se ocultaba la realidad de su Imposición. Realidad puesta definitivamente de manifiesto tras el 25-S.

            El mecanismo del “Consenso” como medio para llevar a cabo el proceso constituyente culminado en 1978, partió de la invocación al miedo que producía la supervivencia de la Dictadura tras la muerte del Dictador. Quienes tenían a su disposición la fuerza del aparato represor y militar del Estado, lograron imponer su voluntad, ocultándola bajo la envoltura del fantasma del “consenso”. Crearon así el monstruoso aparato estatal que vino a sustituir el régimen Dictatorial por un Régimen de Partidos, en el que tendrían que integrarse los ciudadanos, separados de su poder soberano, secuestrado por el Estado de Partidos contra el que ahora nos rebelamos masivamente.

            La estructura de tal Estado de Partidos (y no de ciudadanos) recuerda a la estructura de la Iglesia Católica: Si en ésta, la relación del individuo con la divinidad se pone a cargo de una casta sacerdotal, intermedia, que separa al humano de lo divino, en el Sistema Constitucional de Partidos, el Poder Soberano del Pueblo es separado del Poder Político por medio de una Casta interpuesta entre ambos, la Casta Política Partidista (vinculada no al interés general, sino a sus intereses partidarios); en realidad ambas situaciones representan un despojo de la autonomía individual, en favor de los intereses de las Élites detentadoras del Poder fáctico.

            Con la nueva Convocatoria realizada por ¡En Pié!: “25-A, Asedia el Congreso”, renace la falaz invocación al “Consenso” como mecanismo de toma de decisiones. De nuevo, se presenta una estructura de decisión absolutamente vertical y jerarquizada, como horizontal y no jerárquica. La misma falacia que nos ha conducido a la desgraciada situación actual, en que la corrupción “es” el poder.

            Quienes pretenden, de nuevo, imponer su voluntad, invocan al Consenso, cuando en realidad intentan hacer valer una Autoridad que nadie les ha conferido. La mecánica es tan sencilla como -hasta el momento- efectiva: Sustituyendo la palabra “autorización” por la expresión “consenso” se percibe con claridad.

            Si no doy mi aceptación a aquéllo a lo que me opongo, nunca habrá consenso, y por tanto, se mantendrá el “status quo” actual. Solo es posible consensuar aquéllo que estoy dispuesto a aceptar. Las consecuencias de tal planteamiento se evidencian en la crisis del llamado “movimiento 15M”, cuya situación de atonía fue contagiada a la ciudadanía mediante su dirección de los sucesos de 2011, en aquél verano en que los ciudadanos fuimos conscientes de nuestro irresistible poder y, sin embargo, sucumbimos a la mayoría absoluta más reaccionaria que ha existido desde 1976.

            El planteamiento no puede ser otro que el significado desde ¡En Pié! mediante la Convocatoria “25A-Asedia el Congreso”; Autonomía de la voluntad individual y respeto al ejercicio individual de los Derechos Humanos. No necesitamos permiso de nadie para ejercitar nuestros Derechos de Reunión y Manifestación o las Libertades de Expresión e Información.

            De otra forma, y no lamento ser reiterativo en este punto, someteremos el ejercicio de nuestros derechos fundamentales a la autorización -precisamente- de quien se opone a tal concreto ejercicio. Eso no es consenso, sino imposición. Esto ha de quedar claro.

            El resultado de la insumisión por parte de los integrantes de ¡En Pié! a la voluntad de quienes -desde dentro del movimiento de oposición al corrupto Poder Político “Neofranquista”- se oponen a sus planteamientos, ha logrado situar al poder en una verdadera encrucijada, a la vez que ha generado una sólida posibilidad de apertura de un Proceso Constituyente. No es una sorpresa: El camino se hace al andar.

            La “espantá” de los Diputados, que han decidido no celebrar el pleno que estaba previsto para el día 25A, abre un horizonte, si bien largamente deseado, desconocido hasta el momento. La responsabilidad de la acción, a la vez que la iniciativa política, ha caído desde las Instituciones a la calle; desde la corrupta Casta Política al Pueblo, que ahora se ve ante una posibilidad real de recuperar el ejercicio de su Poder Soberano, secuestrado hasta ahora por el aparato político estatal de partidos, encarnado en el Congreso de los Diputados.

            ¿En que situación nos encontramos tras la decisión de no convocar el Pleno del Congreso el día 25 de Abril, día fijado para la Convocatoria de ¡En Pié!?

            Para responder a esta cuestión, hemos de partir de algunas consideraciones previas: En primer término, recientemente hemos conocido como en estos momentos -históricos, para bien o para mal- la desafección de los ciudadanos hacia el Corrupto Sistema de Partidos que nos subyuga es máxima, con una intención abstencionista que alcanza a dos terceras partes del censo electoral, como se expone en http://iniciativadebate.org/2013/04/08/ahora-si-esta-ocurriendo-algo-muy-importante-confirmando-la-abstencion/

            En segundo término, la deslegitimación absoluta del Poder Político que sustenta este sistema corrupto; desprestigio total que alcanza a todas las Instituciones, tanto públicas como privadas.

            En tercer lugar, la incuestionable legitimidad de la Convocatoria realizada por ¡En Pié!: “25A-Asedia el Congreso”, expuesta por el Comunicado de AUSAJ que todos los medios de comunicación del sistema intentan silenciar, afortunadamente sin mucho éxito; comunicado que se puede leer y descargar aquí (http://iniciativadebate.org/wp-content/uploads/2013/04/nsmail-1.pdf )

            Y en cuarto lugar, por el carácter inclusivo, abierto, descentralizado e indefinido de la Convocatoria de ¡En Pié! “25A – Asedia el Congreso”. Convocatoria inclusiva y abierta, aun cuando parte de un colectivo cerrado y no inclusivo.

            En estas condiciones, más aún a la vista del tiempo que todavía resta para llegar al día 25 de abril, es, no solo posible, sino necesario, dar de inmediato -evitando perder la iniciativa de la que en este momento disponemos como Pueblo Soberano- el paso definitivo: ABRIR EL PROCESO CONSTITUYENTE, generando debates desde cada plaza, en cada lugar de trabajo, en cada aula, en cada facultad, en cada clase, en cada comunidad de vecinos, en cada café, en cada familia. El Proceso Constituyente ha de ser obra del Pueblo. Y es el momento de llevarlo a cabo. No pedimos; actuamos nuestro Poder Soberano. Somos el Pueblo. Potencia en movimiento.

            El Congreso es solo el símbolo del Estado Corrupto. No nos importa lo que allí se hace. Si sustituimos a los 350 diputados por 350 monos adiestrados para apretar un botón, nada cambiaría. Sin embargo, si cae el Congreso, cae el Gobierno (es importante tener presente que esta ecuación no tiene la propiedad conmutativa: Si cae el Gobierno, no cae el Parlamento).

            El 25 de Abril es posible dar el paso. Solo necesitamos llegar allí con el Proceso Constituyente en marcha. La mayor parte de los Diputados estarán ausentes del Congreso. Como debe ser: El mensaje ha de ser claro: los Diputados que están dentro podrán salir, pero nadie volverá a sentarse en un escaño mientras no sea elegido para formar parte de las CORTES CONSTITUYENTES.